sábado, 28 de julio de 2012

Diálogo sobre un diálogo





A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron

A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.


Jorge Luis Borges

El Palacio


El Palacio no es infinito.
Los muros, los terraplenes, los jardines, los laberintos, las gradas, las terrazas, los antepechos, las puertas, las galerías, los patios circulares o rectangulares, los claustros, las encrucijadas, los aljibes, las antecámaras, las cámaras, las alcobas, las bibliotecas, los desvanes, las cárceles, las celdas sin salida y los hipogeos, no son menos cuantiosos que los granos de arena del Ganges, pero su cifra tiene un fin. Desde las azoteas, hacia el poniente, no falta quien divise las herrerías, las carpinterías, las caballerizas, los astilleros y las chozas de los esclavos.

A nadie le está dado recorrer más que una parte infinitesimal del palacio. Alguno no conoce sino los sótanos. Podemos percibir unas caras, unas voces, unas palabras, pero lo que percibimos es ínfimo. Infimo y precioso a la vez. La fecha que el acero graba en la lápida y que los libros parroquiales registran es posterior a nuestra muerte; ya estamos muertos cuando nada nos toca, ni una palabra, ni un anhelo, ni una memoria. Yo sé que no estoy muerto.


J.L. Borges, El oro de los tigres.

miércoles, 25 de julio de 2012

Cara o Seca



quisieron....
convencernos de las arrugas de la juventud,
de las lágrimas de los desalmados

juraron...
que nada existía
ni las miradas de los recien desnudos
ni los abrazos de los salvados
ni los mares reencontrados

dijeron.....
que el invierno no poseía calor ni los veranos fríos
quisieron arrasar con la primavera
plantaron la culpa, la normalidad, la ignorancia, el conformismo, la quietud.....
y la desconfianza

olvidaron los paisajes que aún se observan
el agua que lleva las palabras y el viento que las grita,
olvidaron la tierra que siempre acompaña y el sol que siempre aclara.....

callaron y olvidaron ocultar la verdad.

R. B.

sábado, 14 de julio de 2012

¡Vive Persona!

Para tus ojos con tantas dudas
es la tarea de cuidar un ardiente sentimiento.
Mirar, y girar la mirada
para todo lo que estas temiendo
al pensar en lo que quieres, más amar,
y puede serte herido.
Descubre tú, ¡descubre!
Yo miraré hacia donde mires.
Si tú no encuentras ¿quien encontrará?
Hoy sí yo hallaré donde tú halles.
Tú todoamor y yo Claridad.

Macedonio Fernández

domingo, 8 de julio de 2012

Mensaje Cifrado



Sólo te pido que dejemos este parque, que abandonemos
sus municiones, sus reproches para irnos por ahí, como
cascaritas
divertidas de pálidos carnavales; hielo y materia de olvido.
Porque
entre tirones y sufrimientos, la cosa se ha puesto
tan fácil, tan fácil, que nadie
puede resolver sus entusiasmos, ordenar sus festejos.






      Paco Urondo.