Mi respeto a ese Atrevido!
que gritó,
bramó
y hasta se dio el lujo de escupir...
Aquel enfurecido me calló
y yo, estatua frente a él, no hice mas que escuchar.
Su grandeza me tumbó.
y lo miré, todo lo que pude lo miré
entonces, en sus vientos frescos envolvió cuanto quiso
desequilibró mis entrañas,
y todo lo griseó, todo...
hasta mí.
la armonía en su éxtasis mas puro.... agua, tierra y yo
todo uno.
viernes, 26 de julio de 2013
Conversaciones Póstumas publicadas antes de lo debido para ser "Póstumo"
-Hasta ahí vá y sabemos por quien lo escribís... pero como sigue?
-Por qué hay que seguirlo?
Abstraigámonos de todo, saquemos la literalidad, lo obvio y lo figurativo.
Por qué tiene que seguir?
-ja ja ja!! Porque me había llegado solo el primer verso.
-Ahh!! y... Por quién?? o, Qué?
Solo el hermoso mar...
- ya está!
-Pero puede asociarse claramente con una persona.
-Ponele, pero no lo es.
Viste como cuesta abstraerse un poco?
Estamos sujeto a lo figurativo
a lo fácil.
-Y a los poemas de amor, a las personas.
-Asquerosamente, sí!
che!
no me gusta inclusive y tampoco incluso,
que puede ser??
miércoles, 26 de junio de 2013
De vez en cuando
Estaba tirada en el sillón, y yo, la miraba, lenta....
la miraba y escuchaba atenta.
De esas personas en las que el tiempo se detiene y todo queda flotando, y el desembuche lo determina el reencuentro,
de esas personas hablo.
Llegó el día y nos atragantamos de palabras.
Minutos, horas transmutaron en días, meses y quizás años.
Personas, viajes, hazañas, encuentros, aires....
todo un relato, un cuento y muchas imágenes.... de vez en cuando el cuento autorizaba a imaginar,
y en su turno, fotos y dibujos aprobaban ser contados.
Se entendía que en cada encuentro las risas eran las encargadas de sellar el placer de verse.
En su caso, silencios y preguntas aplacaban, sutilmente, a aquellas para desahogarnos y reponer el aire.
Esa noche reflexionamos, y filosofamos impunemente.
Hablamos de partir, del apetito de otro lugar y de las pobrezas que nos invaden.
Hablamos de lo aparente, de lo cierto y lo obvio...
de las lecturas evidentes de aquellos...
y en ésto se detuvo el tiempo..... para reiniciarse vaya a saber cuando.
R.B.
domingo, 9 de junio de 2013
PAUSA
-Y que pasó con tu amiga alta??
-Ya no somos amigos. Eso pasa a veces, con la gente que es muy alta.
-la montañas son difíciles, no?
-Sí, la pendiente dificulta y se abandona fácilmente. A uno se le presenta como infinito, y se queda contemplando. Comienza a fabular y se encuentra en un hermoso mar, grande, fresco.... y flota mientras puede, no sabe lo que hace.... pero se siente quieto. Por momentos las olas arrastran y abrazan y el sentimiento es agradable.... entonces llega a tierra y la finitud le revuelve el órgano y añora, y se conmueve... y se blasfemia por ser tan débil.
Ahora, al final de cuenta, la montaña la veo del otro lado.
Seguimos en silencio, y por un rato fingimos no conocernos.
La incertidumbre había aplacado las mentes mientras por la ventanilla corría el mar en cámara lenta .... pero no el de aquella vez.
R. B.
-Ya no somos amigos. Eso pasa a veces, con la gente que es muy alta.
-la montañas son difíciles, no?
-Sí, la pendiente dificulta y se abandona fácilmente. A uno se le presenta como infinito, y se queda contemplando. Comienza a fabular y se encuentra en un hermoso mar, grande, fresco.... y flota mientras puede, no sabe lo que hace.... pero se siente quieto. Por momentos las olas arrastran y abrazan y el sentimiento es agradable.... entonces llega a tierra y la finitud le revuelve el órgano y añora, y se conmueve... y se blasfemia por ser tan débil.
Ahora, al final de cuenta, la montaña la veo del otro lado.
Seguimos en silencio, y por un rato fingimos no conocernos.
La incertidumbre había aplacado las mentes mientras por la ventanilla corría el mar en cámara lenta .... pero no el de aquella vez.
R. B.
martes, 14 de mayo de 2013
El lugar de Nunca jamás
- No entiendo nada de esto!. Dijo y cerró todo.
Yo, lo estudiaba.
Sus pasos firmes hacían vibrar y rechinar cada madera.
Maldecía, y las muecas, como vaivén en su cara, hacían revelar que la ferocidad de sus pensamientos llegaban a grados óptimos.
Otra vez se sentaba y trataba de continuar,
pero el enjambre de ideas inquietantes lo hacia abandonar y repetirse:
- no entiendo nada de esto! Qué mierda!
Se quedó, por un rato, en algún sitio que desconozco,
apretándose los dedos (y no machucándose las uñas,),
pelliscándose la barbilla y cavilando...
cavilando en algún lugar lejano.
Luego bajó, cuan paloma alcanzada por los misiles de una hondera y su voz se quebró.
Los dedos permanecieron inmóviles pero rápidamente la alteración conquistó sus entrañas.
Sin embargo, quedó triste parloteando en la oscuridad:
- la incertidumbre del vencido.... del vencido en una batalla inventada y fantaseada,
y la desesperada tarea del falso equilibrista que se atormenta por no caer.
Eso fue lo ultimo que le oí decir, al mismo tiempo que una lágrima decidía reventar en mis pesares
y yo, emigrar hacia algún lugar.
R. B.
lunes, 6 de mayo de 2013
El otro lado
Necesaria distancia que tremebundamente se inyecta por los ojos,
la procesa el cerebro
y la ejecuta las palabras.
El cuerpo obedece,
busca alejarnos y alejar.
Premeditadamente, se intenta desagradar.
Saqueamos el encanto y en su lugar alojamos repugnancia.
Por lo tanto cavilamos en las miserias y arropamos la rotulada soledad.
Cuan banquete comemos de ella,
en consecuencia deshidratamos la compañía.
Y así quedamos tranquilos,
tranquilos por un rato.
R. B
miércoles, 24 de abril de 2013
La claridad de los resignados.
Comentario devenido en título. (Pareció una guapa ocurrencia, y entonces)
Pensé en que necesitaba algo lindo o gracioso o refrescante para este calor que irrita los ojos, o para este hastío que de vez en cuando me sorprende.
Y la bicicleta me trajo y me llevo. Me devolvió esas simplezas que uno abandona por ahí.
Me mostró a una pareja de ancianos acompañando a una damisela mas entrada en edad. Y en una esquina, esperaban cruzar, en filita ellos.
Él, recto hasta los hombros y su cabeza casi pegada al hombro derecho, sostenía de un brazo a la longeva señora.
Ella desnivelada hacia adelante, como si estuviese agarrando algo en el otro extremo de la mesa y como si los años hubiesen decidido descansar sobre su espalda.
Del otro lado la anudaba otro vejestorio, que de los pies hasta la cadera la sostenían firmes, pero el resto de su cuerpo se chanfleaba enterito, como si la Torre de Pisa conviviera en su cuerpo... inmantada hacia el suelo.
Y así estaban los tres, esperando cruzar de esquina a esquina y yo detrás..... mirándolos, hurtando y contrabandeando esa bella y simple imágen.
R. B.
miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
02, 03......del 04 y de 2013. La Plata
y lo que digo, lo digo de apurón..... porque la necesidad llevó al apurón......
Me encontré en la tarde, tranquila ella, leyendo.....para variar.
Con el paso de los minutos el chispeo me obligó a cerrar las ventanas. y la suma de los minutos seguía con un resultado de corte de electricidad, que tmb me obligo a acostarme.
Estaba sola, solamente sola.
Me desperté, y en automático, emprendí hacia la cocina a recoger la furia de la noche.
Ya eran horas las que sumaban, y las velas en la mesa hacían una especie de santuario.
Me dispuse a seguir leyendo, pero la ira con que chocaban el puñado de gotas me empujó rogarle a la pacha que pare un poco..... que ya era suficiente con su descargo.
Con velas y casi sin vista decidí recorrer un par de campesinos con el plumín, supongo que quería mantener los oídos, los ojos y las manos ocupadas.
Después de achicharrarme la vista me eché en el colchón, en mi colchón.... que estaba ahí.
Amaine secando la resaca de la terrible discusión.
Seguía sin luz, y era imposible comunicarse con alguien.
Tímidamente asomaba el sol y cuan hormiga salí a la calle, no se que buscaba...... solo miraba.
Me encontré deambulando.
Sin saber donde ir me cruce con una santería, a la que me dispuse a entrar. Aprovisionarme de velas, era la idea -las que tenía ya se habían acabado.
El lugar estaba lleno, pregunté al vendedor por velas comunes, y señalo un estante con velas.... pero todas de colores, me dio pudor agarrar....., suponia que cada color significaba algo. Pero la gente entraba y se llevaba a montones, yo seguía quieta sin saber que agarrar.
Miré a las personas, y me quedé con la elección de una chica que parecía convincente a la hora de elegirlas.
El impulso y casi desesperación de la gente, me llevo a comprar varias. Era rara la situación, con desconocimiento yo seguía a la desesperación.
Salí del lugar con una sensación de rebaño, horrible, y continué con el andar.
A medida que avanzaba analizaba y estudiaba calles, paredes, plazas..... todas ellas relataban aquella riña entre lo natural y lo urbano.
De pasada, y ya por segunda vez, me cruce con un kiosco donde mucha gente parecía concentrar......
me dio mucha curiosidad y al bajar la mirada caí en cuenta que había una especie de generador y que el aglutinamiento de gente se debía a la posibilidad de cargar sus celulares.
Reanudé la marcha, llegue a mi casa, cargue un par de cosas y seguí hasta la casa de una amiga. Necesitaba hablar con alguien
A medida que avanzaba me topaba con sobras de algo que había sido grande, y yo trataba de rearmarlo.
Agujereé el montículo de tierra que se hacía llamar plaza y me detuve precisando el cólera de semejante berrinche.
Añadí cuadras al trayecto. Toqué timbre y ahí estaba, el sonido en su lugar. La electricidad volvía . Saludé, hablamos muy poco y la tv. estranguló la imaginación.
En la casa de mi amiga duré muy poco. Tuve la necesidad de irme, de volver a mi casa de paso......
y pateé cuadras, y las imágenes cacheteaban este marote.
Cuando la comunicación poco a poco, retornó, los relatos de los conocidos terminaron por hacer cuerpo lo que los tiempos habían negociado para aquella tarde, noche y madrugada.
y sin pasarme nada
tuve la osadía de pensarme
y los pensé,
con agallas los pensé
soportando todo,
perdiendo todo
algunos solos, otros juntos
y otros sin mas.....
pero, entonces, ya no hacía mas que recordar.
R. B.
martes, 19 de marzo de 2013
Cuadras hacinadas lo intentaban succionar.
El silencio marchaba detrás
y la quietud pesaba en su espalda. Trataba de buscarla.
Pero no encontraba nada, no estaba allí.
No se veía.
Alguien había conspirado con las hojas, conversado con el viento
y resuelto en las tinieblas.
En secreto, por esa y otras noches no andaría solo.
R. B.
jueves, 14 de marzo de 2013
En esos días
y así nos acoplamos,
entre remolinos y empujones.
y vos venias con los pies cansados
y yo con la mirada desviada.
nos alimentaron las palabras
y con caricias nos templamos.
pero solo fue eso....
luego cada uno emprendió el pasado.
R. B.
miércoles, 27 de febrero de 2013
La Medida Exacta
En lo que dura un libro
y la novela interminable
y el poema repasado ochenta veces
y la crónica que se mira.
En lo que dura un libro
y una discusión y unos oídos que se prestan a ella
y una tarde de esas
echados en lo verde, chamusqueado los ojos
y fantaseando, tomándose espacios para fantasear
En lo que dura un libro
es un tiempo justo.
R.B.
lunes, 25 de febrero de 2013
UNA VIDA DE NADA
Yo ya me sentí viejo al poco de nacer;
Los demás luchaban, deseaban, suspiraban;
En mí no sentía más que una añoranza imprecisa.
Nunca tuve nada parecido a una infancia.
En la profundidad de ciertos bosques, sobre una alfombra de musgo,
Repugnantes troncos de árbol sobreviven a su follaje;
En torno a ellos se forma una atmósfera de luto;
En su piel ennegrecida y sucia medran los hongos.
Yo no serví jamás a nada ni a nadie;
Lástima. Vives mal cuando es para ti mismo.
El menor movimiento constituye un problema,
Te sientes desgraciado y, sin embargo, importante.
Te mueves vagamente, como un bicho minúsculo.
Ya apenas eres nada, pero, ¡qué mal lo pasas!
Llevas contigo una especie de abismo
Mezquino y portátil, levemente ridículo.
Dejas de ver la muerte como algo funesto;
De vez en cuando ríes; sobre todo al principio;
Intentas vanamente adoptar el desprecio.
Luego, lo aceptas todo, y la muerte hace el resto.
Michel Houellebecq
miércoles, 20 de febrero de 2013
El solicitante descolocado
Desempleado
buscando ese mango hasta más no poder
me faltó la energía la pata ancha
aburrido hace meses, la miseria
busco ahora trabajo en la era atómica
dentro o fuera del ramo
si es posible.
Todos los días abro el mundo
un jardín de esperanzas
en la sección empleados
voy clasificándome
atento
este aviso me pide.
Entonces
a escribir con pasión y buena letra
adherido con lealtad
—ser claro—
escucho el ruego del ruiseñor
uniendo lo primitivo a lo culto
la inspiración a la escuela
trato de seducir
con mis antecedentes.
Solicitud detállame
el que suscribe
práctico en desorganizar
está deseando
ganarse un pan en tu establecimiento
hombre de empresa
casilla de correos.
Leónidas Lamborghini
buscando ese mango hasta más no poder
me faltó la energía la pata ancha
aburrido hace meses, la miseria
busco ahora trabajo en la era atómica
dentro o fuera del ramo
si es posible.
Todos los días abro el mundo
un jardín de esperanzas
en la sección empleados
voy clasificándome
atento
este aviso me pide.
Entonces
a escribir con pasión y buena letra
adherido con lealtad
—ser claro—
escucho el ruego del ruiseñor
uniendo lo primitivo a lo culto
la inspiración a la escuela
trato de seducir
con mis antecedentes.
Solicitud detállame
el que suscribe
práctico en desorganizar
está deseando
ganarse un pan en tu establecimiento
hombre de empresa
casilla de correos.
Leónidas Lamborghini
martes, 19 de febrero de 2013
"No puede la clínica, no puede la cirugía. ¿Quién nos saca el dolor del pecho cuando encadenados a una expectativa, sin poder adivinar ni apresurar lo que galopa hacia nosotros, roemos el minuto de la hora, miramos hacia la puerta que ha de ser empujada por la noticia inacabable de éxito o de perdición?
¿Que mano aquietadora hará dormir el dolor que cava nuestro pecho cuando se han caído las luces de la vida, se nos despide la esperanza, se hace desierta la hora, vacía la mirada, hundido el paso, sin palabras el camino? Cómo se aprieta el alma ante el camino volcado, sin un decir, dejados por todo, con sólo visitantes memorias de niñez sobresaltando el dolor. Parados en la vía, con la mirada yerta perdida en el aire próximo y el ser azorado, somos tan poca realidad, tan poca persona, somos apenas lo que es el aire en torno".
Macedonio Fernandez, "Adriana Buenos Aires (ultima novela mala)"
lunes, 11 de febrero de 2013
Lo más parecido
el viento raspa
y las hojas temblequean al desprenderse.
aquellas alas migran y abandonan,
las ramas ya no enredan amistosamente.
el pensamiento es hueco,
el secreto turba.
la lluvia no moja
la luna olvida
y la sombra le escapa.
R. B.
martes, 5 de febrero de 2013
Al Borde
Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.
Gloria Fuertes
jueves, 31 de enero de 2013
La Canción de Nosotros
-Tengo frío.
-Ponete así. Me gusta tenerte así.
-La pierna. Acá. Así.
-¿Estás bien?
-¿Y vos?
-Muy.
-Ah
-¿De qué te reís?
-Para mí, fue una sorpresa. Quiero decir: después. Me parecía increíble que el mundo no hubiera cambiado. Me miré al espejo y yo tampoco había cambiado y me mordía los labios. Quise estudiar y no pude. Quise estar con mis amigas y no pude. Quise escribir cartas, quise trabajar. Quise dormir y tampoco pude.
-¿De eso te reís?
-No me bañé. Tenía tu olor en todo el cuerpo.
-¿De eso?
-No, no. Después te digo.
-Ahora.
-No, después.
-No me interesa.
-Entonces te lo digo. Lo bien que me caés. Eso.
-¿Eso? ¿Y entonces yo?
-¿Qué?
-Mucho más que eso. Contigo no siento miedo de nada.
-Mirá que no soy una santa. Me como las uñas. Te advierto.
-El miedo es una porquería.
-Y sí. Pero, ¿quién no siente miedo?
-¿Vos sentís?
-No tires ahí la… No seas chancho.
-¿Miedo de qué? ¿De que estemos así, como estamos?
-No sé. O sí sé. Siento, como cualquiera.
-Pero juntos, no. Juntos estamos a salvo. Al miedo lo ponemos bajo la suela del zapato y crash: lo aplastamos como a una porquería.
-Oigamé, Pirata. Prometamé, Pirata.
-La escucho. Prometo.
-¿En serio?
-Sí.
-Nunca vamos a dejar que esto se pudra. ¿Eh? No vamos a permitir nunca que esto se pudra.
-¿Nada más que eso? Es fácil.
-No.
-¿No qué?
-No es nada fácil.
-Si usted lo dice.
-Y nunca nos vamos a lastimar. ¿Nos prometemos eso? Es peligroso.
-¿Dejar el cuero en el alambrado?
-Algo así. Puede ser.
-Tanta alegría. Es un regalo. ¿Por qué nos vamos a joder? No me gusta que te pongas solemne.
-¿Qué hora es? Uy, hace dieciocho horas que estamos por levantarnos.
-Nos vamos a enfermar.
-Tendríamos que levantarnos.
-Nos vamos a evaporar.
-¿No íbamos a ir al cine?
-¿Cuándo fue eso? ¿Ayer? ¿Anteayer?
-¿No ibamos a bajar a comer?
-Sí. Tendríamos que levantarnos.
-Esto es mejor que Buster Keaton.
-Esto es mejor que todo.
-No hay nada que…
-Ponete así. Así. Me gusta dormir así.
-Vas a dormir.
-No. Zonzo. Quiero que te quedes. Quedate. Quiero.
-Yo también quiero. Cuando era chico, me alcanzaba con querer una cosa con muchas ganas, para que ocurriera. Cerraba los ojos, pensaba con todas mis fuerzas en eso que quería y zácale: ocurría.
-Cuándo yo era chica, lo que quería era un telescopio.
-¿Uno de esos grandes, que usan los astrónomos?
-Uno enorme. Yo lo había visto en el museo. Como no tenía telescopio, siempre me parecia que se había escapado alguna estrella.
-¿Y eso te importaba?
-Vivía deseando que se viniera la guerra. Una guerra bien grande, para mezclarme con los japoneses y robarme el telescopio. Alguien iba a romper los vidrios a patadas y yo iba a aprovechar y me iba a escapar corriendo con el telescopio entre los brazos. Pero solita no me animaba.
-Hubieras probado.
-¿Y vos?
-¿Yo? Yo era católico, cuando chico.
-¿Como es creer en Dios Mariano? Nunca creí.
-Como creer en la revolución, me imagino. Te da la misma alegría y la misma sensación de no estar solo. Cuando era chico, yo no sentía miedo nunca. Pero un buen día… No, nada.
-Me gusta escucharte.
-Nada.
-Andá, no seas malo.
-Dame un cigarrillo.
-Esperá, no apagues.
-Quiero decir que un buen día lo buscás y no está. Quiero decir: perdés a Dios como se pierde una cosa. Algo que se cae del bolsillo. Como se pierde un encendedor, así.
-Para mí, Dios era un señor de barba que metía miedo a los demás.
-Para mí no.
-Ya veo.
-Era mucho más que eso, para mí. Todavía no sé con qué se rellena ese agujero.
-Ahora es usted el que se puso solemne, Pirata.
-Puede ser, perdona.
-Pero… Mariano. Estás triste. Te vino la tristeza.
-No.
-¿No qué?
-No estoy triste.
-Sí estás.
-Sí. Estoy.
-No hay que hablar tanto.
-No.
-Uno no debería.
-Se arruina todo por culpa de las palabras.
-Sí.
-Mirá.
-¿Qué?
-Los pájaros, en la ventana.
-Hace rato que vienen pasando.
-Se va a venir tormenta, me parece, y nos vamos a mojar.
-Sí. Al irnos, nos vamos a mojar.
Eduardo Galeano
martes, 22 de enero de 2013
LOS PAREDONES DE PRIMAVERA
No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.De gritos y gemidos.
de sequedad en los ojos y la garganta.
de martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.
Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,
la risa de los soldados
los escuadrones de la muerte
los paredones en primavera.
Tendrá la memoria que no tuvimos
y creerá en la violencia
de los que no creen en nada.
Miyó Vestrini.
domingo, 6 de enero de 2013
El vivo
veo que vivís
no se con quién,
no se cómo
y no se por qué?
pero...
veo que vivís...
y eso me da tranquilidad.
R. B.
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