miércoles, 24 de abril de 2013
La claridad de los resignados.
Comentario devenido en título. (Pareció una guapa ocurrencia, y entonces)
Pensé en que necesitaba algo lindo o gracioso o refrescante para este calor que irrita los ojos, o para este hastío que de vez en cuando me sorprende.
Y la bicicleta me trajo y me llevo. Me devolvió esas simplezas que uno abandona por ahí.
Me mostró a una pareja de ancianos acompañando a una damisela mas entrada en edad. Y en una esquina, esperaban cruzar, en filita ellos.
Él, recto hasta los hombros y su cabeza casi pegada al hombro derecho, sostenía de un brazo a la longeva señora.
Ella desnivelada hacia adelante, como si estuviese agarrando algo en el otro extremo de la mesa y como si los años hubiesen decidido descansar sobre su espalda.
Del otro lado la anudaba otro vejestorio, que de los pies hasta la cadera la sostenían firmes, pero el resto de su cuerpo se chanfleaba enterito, como si la Torre de Pisa conviviera en su cuerpo... inmantada hacia el suelo.
Y así estaban los tres, esperando cruzar de esquina a esquina y yo detrás..... mirándolos, hurtando y contrabandeando esa bella y simple imágen.
R. B.
miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
02, 03......del 04 y de 2013. La Plata
y lo que digo, lo digo de apurón..... porque la necesidad llevó al apurón......
Me encontré en la tarde, tranquila ella, leyendo.....para variar.
Con el paso de los minutos el chispeo me obligó a cerrar las ventanas. y la suma de los minutos seguía con un resultado de corte de electricidad, que tmb me obligo a acostarme.
Estaba sola, solamente sola.
Me desperté, y en automático, emprendí hacia la cocina a recoger la furia de la noche.
Ya eran horas las que sumaban, y las velas en la mesa hacían una especie de santuario.
Me dispuse a seguir leyendo, pero la ira con que chocaban el puñado de gotas me empujó rogarle a la pacha que pare un poco..... que ya era suficiente con su descargo.
Con velas y casi sin vista decidí recorrer un par de campesinos con el plumín, supongo que quería mantener los oídos, los ojos y las manos ocupadas.
Después de achicharrarme la vista me eché en el colchón, en mi colchón.... que estaba ahí.
Amaine secando la resaca de la terrible discusión.
Seguía sin luz, y era imposible comunicarse con alguien.
Tímidamente asomaba el sol y cuan hormiga salí a la calle, no se que buscaba...... solo miraba.
Me encontré deambulando.
Sin saber donde ir me cruce con una santería, a la que me dispuse a entrar. Aprovisionarme de velas, era la idea -las que tenía ya se habían acabado.
El lugar estaba lleno, pregunté al vendedor por velas comunes, y señalo un estante con velas.... pero todas de colores, me dio pudor agarrar....., suponia que cada color significaba algo. Pero la gente entraba y se llevaba a montones, yo seguía quieta sin saber que agarrar.
Miré a las personas, y me quedé con la elección de una chica que parecía convincente a la hora de elegirlas.
El impulso y casi desesperación de la gente, me llevo a comprar varias. Era rara la situación, con desconocimiento yo seguía a la desesperación.
Salí del lugar con una sensación de rebaño, horrible, y continué con el andar.
A medida que avanzaba analizaba y estudiaba calles, paredes, plazas..... todas ellas relataban aquella riña entre lo natural y lo urbano.
De pasada, y ya por segunda vez, me cruce con un kiosco donde mucha gente parecía concentrar......
me dio mucha curiosidad y al bajar la mirada caí en cuenta que había una especie de generador y que el aglutinamiento de gente se debía a la posibilidad de cargar sus celulares.
Reanudé la marcha, llegue a mi casa, cargue un par de cosas y seguí hasta la casa de una amiga. Necesitaba hablar con alguien
A medida que avanzaba me topaba con sobras de algo que había sido grande, y yo trataba de rearmarlo.
Agujereé el montículo de tierra que se hacía llamar plaza y me detuve precisando el cólera de semejante berrinche.
Añadí cuadras al trayecto. Toqué timbre y ahí estaba, el sonido en su lugar. La electricidad volvía . Saludé, hablamos muy poco y la tv. estranguló la imaginación.
En la casa de mi amiga duré muy poco. Tuve la necesidad de irme, de volver a mi casa de paso......
y pateé cuadras, y las imágenes cacheteaban este marote.
Cuando la comunicación poco a poco, retornó, los relatos de los conocidos terminaron por hacer cuerpo lo que los tiempos habían negociado para aquella tarde, noche y madrugada.
y sin pasarme nada
tuve la osadía de pensarme
y los pensé,
con agallas los pensé
soportando todo,
perdiendo todo
algunos solos, otros juntos
y otros sin mas.....
pero, entonces, ya no hacía mas que recordar.
R. B.
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