lunes, 27 de agosto de 2012
Una pareja de jovenes que experimentaron por un momento el amor de ancianos, decíanse entre el sueño incierto y el correteo fantasioso del tiempo:
-te quiero todo el mar.
Al cabo de unos segundos, de "encantada" se jugó.Y cayó en cuenta que aquel mar, a pesar de su inmensidad, tenía un fin. Pensó un poco más, y vió pasar al viento, que con pícaro vaiven, se enredaba con las estaciones. Meditó sobre las fronteras reales y los limites imaginarios.......
Acomodó el torso, acomodó su voz y por un momento compartió un silencio, parecido a una vida. Se sintió nerviosa, entonces lo miró y el reflejo del aire puro le dió coraje, engordò sus mejillas ....y asi dictaminó:
-no, no....debo decirte
te quiero todos los suspiros
te quiero todas las sonrisas,
todas las miradas,
todas las caricias,
todas las lagrimas.
Con mueca en los labios y sin poder contenerse la interrumpió:
-prefiero que me quieras "todo el mar",
y si alguna vez aquel mar se terminara, prefiero que busques otros mares,
y si aún entonces encontraras un fin......prefiero que imagines uno que no lo tenga.
-te quiero todo el mar.
R. D.
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