viernes, 2 de noviembre de 2012
Sentadas, mirando.
Quietecitas, esperando......
esperando a que una se anime primero.
El "Uno" la despide, ella rebelde, decide no esperar órdenes y arriesgarse sin importar qué.
-Hola!
El "Otro" la lee, espera, piensa. Se reúnen. Discuten, se gritan, se crispan, se aturden.....y allá......a lo lejos.....un susurro. No se escuchan entre ellas. Una totalmente desbordada salta del blanco y sacude a otra. El susurro desaparece.
Una fuerte vibración hace temblar a todas. Es la pequeña que decide ser ella quien conteste. Entonces todas callan y abren el camino. La pequeña avanza y por detrás la acompañan otras.
-Estoy enamorado de vos.
Están calmas. El silencio las envuelve. Los segundos toman formas raras y las horas celosas se vuelven días, entonces, sin negarse, sin ser obligadas, y con naturalidad las frases comienzan a volar.
Y vuelan, y sienten el aire, el aliento.
-Como puede ser que te hayas enamorado? Si apenas nos conocemos.
No nos vemos. Solo hablamos. Yo te leo, a veces te entiendo, a veces aconsejo.
Vos, me lees, y en días desamparados y vacíos los llenas de palabras, a veces me enojo, otras río.
Sin embargo, a mí ......me ocurre lo mismo.
R. D.
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