-Y que pasó con tu amiga alta??
-Ya no somos amigos. Eso pasa a veces, con la gente que es muy alta.
-la montañas son difíciles, no?
-Sí, la pendiente dificulta y se abandona fácilmente. A uno se le presenta como infinito, y se queda contemplando. Comienza a fabular y se encuentra en un hermoso mar, grande, fresco.... y flota mientras puede, no sabe lo que hace.... pero se siente quieto. Por momentos las olas arrastran y abrazan y el sentimiento es agradable.... entonces llega a tierra y la finitud le revuelve el órgano y añora, y se conmueve... y se blasfemia por ser tan débil.
Ahora, al final de cuenta, la montaña la veo del otro lado.
Seguimos en silencio, y por un rato fingimos no conocernos.
La incertidumbre había aplacado las mentes mientras por la ventanilla corría el mar en cámara lenta .... pero no el de aquella vez.
R. B.
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